18 de julio de 2014

Clamidia

18 - Julio - 2014



Se le conoce como la enfermedad “silenciosa” pues quienes la padecen, por lo general, no manifiestan síntomas. Y si los tienen, éstos suelen desaparecer a las pocas semanas del contagio, mas no así sus secuelas.


La clamidia es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuentes y, sin embargo, una de las menos conocidas. Puede causar esterilidad tanto femenina como masculina.

¿Qué tipo de enfermedad es la clamidia?

Está causada por la infección de la bacteria Chlamydia trachomatis. Aproximadamente la mitad de los casos de esterilidad se atribuyen a esta dolencia. Y sin embargo, muchas personas ni siquiera han oído hablar nunca de ella.
La cifra de afectados crece rápidamente. El 80 por ciento de las mujeres y el 50 por ciento de los hombres afectados no tienen síntomas.
Además de no provocar síntomas -o síntomas leves en algunos casos- la Clamidia también puede pasar encubierta en exámenes ginecológicos como el Papanicolau (PAP).
“Para detectarla, hay que usar exámenes de biología molecular; muestras del cuello cervical que se obtienen a través de un examen llamado PCR, que permite hacer un diagnóstico de la infección. Hay otros métodos para detectarla como los exámenes sanguíneos pero son menos específicos que el PCR”.
Una vez que ingresa al organismo a través de relaciones sexuales no protegidas esta bacteria se adhiere en los genitales internos en forma de telaraña, creando una serie de tumoraciones que impiden el paso del óvulo fecundado por las trompas.
“La Clamidia provoca una reacción inmune; el cuerpo trata de defenderse e intenta eliminarla, pero en muchos casos esta reacción es excesiva, provocando inflamación y destrucción de tejidos”.
“A su vez  la misma bacteria va destruyendo células, provocando inflamación y una serie de adherencias que pueden obstruir las trompas de Falopio, ocasionar hidrosalpinx (trastorno severo en que las trompas están inflamadas, obstruidas y con líquido en su interior) e infertilidad”.
Los síntomas pueden aparecer entre una y tres semanas después de producirse el contagio, o al cabo de muchos meses, o incluso nunca, como sucede en la mayoría de los casos. Algunos signos de la enfermedad son: en los hombres, escozor al orinar; en las mujeres, aumento del flujo, dolores en la parte baja del abdomen o hemorragias.

¿Qué consecuencias tiene la infección para hombres y mujeres?
Si la infección no se detecta precozmente, las consecuencias pueden ser muy serias. En los genitales internos se forman excrecencias (tumoraciones) parecidas a una telaraña que producen adherencias en los órganos y causan inflamación, dolores crónicos en el bajo vientre y, a menudo, también esterilidad.
Si las trompas tienen adherencias, los óvulos no pueden llegar al útero. Incluso si las trompas no se obstruyen, a menudo quedan tan dañadas por la infección que ya no pueden cumplir su tarea. Las mujeres afectadas no pueden tener hijos por medios naturales y a menudo solo les queda recurrir a la fecundación in vitro ( FIV): los óvulos son extraídos de los ovarios, fertilizados en un tubo de ensayo y después transferidos al útero.
En los hombres, la clamidia puede causar inflamación de los testículos y la próstata, o trastornos de la uretra. En casos aislados pueden aparecer inflamaciones en las articulaciones o en los ojos.

¿Cómo se trata la infección?
Sobre todo, es importante que la pareja también se ponga en tratamiento; ya que si uno de los dos está infectado, se puede producir la llamada infección en ping-pong (reinfección entre los miembros de la pareja).
Lo habitual es un tratamiento con antibióticos, que debe administrarse un mínimo de diez días, a menudo más tiempo, según la gravedad de la enfermedad, el tratamiento depende de la severidad del cuadro. En casos leves, los antibióticos orales como citromicina tienen buenos resultados. En casos más graves, por ejemplo, cuando ya hay una enfermedad pélvica severa, con fiebre, dolor pélvico y una infección mixta (de más de un tipo de bacteria), el tratamiento pasa por una combinación de antibióticos o -en casos más complejos- una cirugía, en la que se extirpan los tumores que impiden la fecundación. Para asegurarse de que la terapia ha sido efectiva, se recomienda hacer un control posterior.

¿Cómo saber si la enfermedad ha dejado secuelas?
A menudo las consecuencias se hacen patentes cuando la mujer no logra quedarse embarazada. Naturalmente, detrás puede haber otras muchas razones, pero después de haber sufrido una infección aguda por clamidia, es muy probable que exista esterilidad.

¿Es posible recuperar la fertilidad?
Una laparoscopia es, después de la ecografía vaginal, el mejor método para conocer el estado de los órganos sexuales. Se realizan pequeñas punciones en la pared abdominal a través de las cuales se introduce un microscopio y una videocámara; la imagen ampliada se puede contemplar en una pantalla. A continuación se inyecta un contraste, a través del útero, en las trompas de Falopio y se observa su recorrido. A veces las adherencias que obstruyen las trompas se pueden extirpar y las trompas vuelven a funcionar.

¿Qué probabilidades hay de tener un hijo después de la operación?
Después de la operación, entre un 20 y un 60 por ciento de las mujeres pueden quedarse embarazadas, independientemente de que el trastorno de las trompas hubiera sido producido por esta bacteria o por otros agentes patógenos.

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